La Lista

Una casa en el campo, cuatro hijos adorables, un marido con un salario estable, un pueblo pacífico aledaño y todo el tiempo del mundo para dedicárselo a las tareas del hogar, como en los viejos tiempos. Este es el sueño de la mujer de este monólogo. El sueño que se volvió realidad y a la vez pesadilla, ratificando la verdad del refrán: “ten cuidado con lo que deseas, porque de pronto lo puedes conseguir”. Y es que al final de cada cuento de hadas, o de cada comercial de televisión de detergentes, hay una vida sigilosa que sigue su rumbo bajo cuerda, que rompe el congelado hollywoodense del happy end y nos lleva a preguntarnos si eso que tanto deseábamos es realmente lo que nos puede hacer felices.

Esta maldita pregunta es la que martilla incansablemente la cabeza de nuestra protagonista, quien infructuosa, pero obcecadamente intentará escapar de tal martilleo por medio de una infinidad de listas de deberes domésticos que elabora de manera obsesivo compulsiva hasta crear una burbuja que la aísla completamente de la realidad, pero sobre todo de sí misma, de su propia naturaleza arduamente cuestionada por sus imaginarios sobre lo que debe o no ser una mujer de su posición social hoy en día. Es entonces cuando aparece en su vida Caroline, una vecina, cuya sola presencia se convierte en el alfiler indicado para hacer estallar la burbuja del ama de casa al más mínimo e involuntario contacto.

El texto fue galardonado en el año 2008 con el premio Governor General’s a mejor drama escrito en francés, y en el 2010 con el premio Michel-Tremblay otorgado por el Centro de Autores Dramáticos, en Quebec. Además ha sido traducido a más de cinco idiomas, constituyéndose como una de las obras más representativas de la autora canadiense.

Con una puesta en escena que resalta la ironía de los estereotipos construidos alrededor del ama de casa, buscamos indagar en esa intimidad femenina que el texto propone, desde el contacto directo y confesional con el público, en donde el poder evocador de la palabra sea el encargado de reconstruir cada una de las situaciones en donde lo neurótico, lo nostálgico, lo ridículo e incluso lo trágico se entremezclan en una conversación cotidiana que a fin de cuentas confluye en un ritual de transformación interior en donde la protagonista encuentra una nueva mirada sobre su condición de madre, amiga, esposa, y mujer en su sentido más completo.

Duración: 1 hora 15 minutos
Dramaturgia: Jennifer Tremblay*
Traducción: Humberto Pérez Mortera
Dirección: Pedro Miguel Rozo
Actuación: Sandra Camacho López
Asistencia técnica: Lina Rúa Benjumea
Vestuario y Arte: Nataly Ruiz
Escenografía: Ramón Pérez
Diseño de iluminación: Carlos Buitrago
Fotografías: Lalo López y Juliana Gómez
Tema musical “Parlez-moi d’amour” de Jean Lenoir. Interpretado por Lina Rúa (Piano).
Voz off: Michaël Rabier
*Copyright (Jennifer Tremblay): Simard Agence Artistique Inc.

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